Líneas curvas

¿Qué puedo responder cuando atinas en hacer preguntas incómodas?
Aquí planteo el problema. Nuestra conversación se entrecorta, la señal va y viene como la esperanza puesta en cosas efímeras. Pendiente, ausente, displicente. Me refugio en escribir algo que no me recuerde que estás ahí, algo que me exonere de mi debilidad, algo que me haga sentir por un momento fuerte. Y, ¿sabes? 
No te siento cerca, hoy no. Y quizá a veces puedo llegar a no ser capaz de expresar algo con palabras, o quizá es más un temor a expresarlas. Eso no lo sé. ¿Dónde estás?

¿Cómo estoy? No sé definirlo. Se me acortan las piernas, se me encorva la espalda, se me cae la cabeza, se me cierran los ojos: Mando a volar ideas. Ya lo sabes. Ya lo sabes. 
Puedo redundar en una misma respuesta, y seguramente daré muchas vueltas, por temor al dolor, a la realidad, al temor. Entre paréntesis digo todo eso que no llegas a escuchar o leer y que ya sabes.
"No diré más". No es usual, pero siento temor. ¿Temor a qué? No me preguntes, que yo tampoco lo sé. Quizá en parte estamos parados en el mismo lugar. Temo dar un paso más, este puente se ve frágil, camino para acampar debajo de un árbol, dibujando hojas y ramas, escribiendo textos que no leerás.

Son líneas curvas, mis temores, 
son líneas curvas, nuestras sonrisas encontradas en la noche,
se esconden detrás de una hoja,
aparecen cuando quiero voltear la página,
seguir con esta historia, 
redundar.

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