La semana pasada llegué a un punto crítico. Pasé noches enteras jugando en la computadora, dejé a un lado los libros, las tareas e incluso parte de mi vida. Rendí un par de exámenes, una exposición y tuve una clase de práctica... resultado: fracaso total, o al menos eso presiento. Desperdicié el oro del que tantos hablan y si el tiempo se desliza como la arena entre las manos, esta vez fue tan rápido que ya es otra semana y apenas me acostumbro a la idea de que la semana pasada, es pasada.
La palabra 'vicios' no sugieren ni el cigarro ni bebida para mí. Soy vicioso de los juegos y la internet. Mis estudios siempre han ido bien, pero casi nunca excelente. Tengo problemas de atención, de concentración, y algo que tal vez olvido ahora. El punto es que a todo esto se suma mi gran cantidad de actividades favoritas y mi constante indecisión entonces sin tener mucho que ver... esta enredadera se convierte en un vicio compacto y destructivo. Una bomba del tiempo y una autodestrucción.
De alguna manera siempre he dicho que soy débil de voluntad. No era así antes, pero creo que de tanto decirlo me lo creí, y el creérmelo sólo empeoró mi situación. Ahora he decidido ser responsable, intentarlo y hacerlo, es difícil... Como todos los vicios necesitas gran motivación para dejarlos, gran decisión, gran fuerza de voluntad, astucia para escapar de ellos, pero sobretodo ayuda de Dios. Difícil sí; imposible, no.
Cuando despierto de ese hipnotismo adictivo, cuando reacciono al mundo me siento un estropajo, una escoria más del montón. Nunca quise hacerlo, eso es mentira. Quise hacerlo, quise caer, vi la oportunidad de tirarme al pozo y lo hice, con soga o sin soga, lo hice... Quise sentirme mal, pero al mismo tiempo detesto hacerlo. Bien dice uno de los autores de la Biblia, Pablo, que el bien que queremos hacer no hacemos y, en cambio, hacemos lo malo. Sin embargo, esto no es algo determinante e irremediable. Si nuestro destino fuera ser esclavos de un vicio, o esclavos de los errores entonces no existiría la esperanza de salir de ellos... aunque los vicios son cárceles con puertas abiertas, eso creo... El problema es que hay que buscar esas puertas.
Creo haber encontrado una de las puertas, en el camino podría encontrar la otra puerta o podría regresar al mismo lugar... al final eso depende de como camino yo y si es que la linterna mantiene las pilas cargadas, esto es, si tenemos a alguien que nos ayude a ver con claridad las cosas...
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