No he contado los días que no escribo, pero siento que han sido bastantes. No estoy durmiendo bien, no me llegan las ideas fácilmente y estoy desperdiciando alguna parte de mi tiempo. Posiblemente esas sean las razones.
Mis pensamientos hoy están algo reservados. Simplemente cierta cólera, indignación y otros sentimientos empezaron a anegar cada espacio de mi cuerpo. Las palabras, los insultos, no llegarían a describir, a pesar de existir un término adecuado, lo que quise decir sobre él. Es un patán, eso y seguro más. Un hombre sin cara, una escoria de las más insignificantes, que es capaz de hablar en contra de la violencia femenina, pero practicarla. Ese hombre es capaz de decir con palabras muy adornadas que Dios nos ama, pero es capaz de ser el hombre más egoísta y cínico. Eso es: es un cínico. Es un cínico: un perro sin gracia que nada merece. Lo que más me molesta es, por un lado, la fragilidad de algunas mujeres, la falta de pantalones, la falta de coraje. Por otro lado, la astucia de ese mal remedo de ser humano.
Lo bueno es que no seguiré dándole vueltas a esto en mi cabeza porque me creo que he logrado evacuar esta rabia casi por completo. Lo malo es que no cambiará la situación, no puedo hacer nada al respecto aún.
Cobardes así abundan en el mundo. No los hay mejores ni peores, son malvados, calculadores y egoístas. Pero, en fin, pese a las marchas y acciones que se tomen al respecto... siempre existirán estos hombres (incluso los que se supone defienden al pueblo lo practican [los policías y militares, sin dar vueltas]). Entonces !qué hacer! No lo sé. Dejarlo en las manos de Dios y además ver la manera más prudente o eficaz de parar esto por lo menos en los hogares los más cercanos a nosotros.
Lo bueno es que no seguiré dándole vueltas a esto en mi cabeza porque me creo que he logrado evacuar esta rabia casi por completo. Lo malo es que no cambiará la situación, no puedo hacer nada al respecto aún.
Cobardes así abundan en el mundo. No los hay mejores ni peores, son malvados, calculadores y egoístas. Pero, en fin, pese a las marchas y acciones que se tomen al respecto... siempre existirán estos hombres (incluso los que se supone defienden al pueblo lo practican [los policías y militares, sin dar vueltas]). Entonces !qué hacer! No lo sé. Dejarlo en las manos de Dios y además ver la manera más prudente o eficaz de parar esto por lo menos en los hogares los más cercanos a nosotros.
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