Posta navideña

Increíblemente ya se acabó el mundo, digo, el año. Y aunque las cartas a Santa nunca fueron lo mío, siempre al final de cada año, en familia vemos lo que hemos hecho durante el año (bueno y malo) y lo que haremos al siguiente para mejorar.

Si debo rescatar algo de este año es el haber podido ser parte de la posta. Un programa de salud donde estudiantes nos acercamos a personas que no tienen para pagar un servicio, o que prefieren arriesgarse con nosotros :) De cualquier manera, y como tantas veces (en tan sólo una semana) le he escuchado decir a la Wil (mi ex tutora) en este lugar, todos forman parte de una familia. Hoy mientras trataba inútilmente de hacer creer al resto que mi disfraz de gato era en realidad un gusano, pude sentir que empezaba (empiezo) a pertenecer a esa familia y genial.

Es más fácil a veces quejarse de la situación de la sociedad. Pero no hay nada tan grande como hacer algo por ellos, darles un buen ejemplo y si bien no puedes cambiar el mundo, puedes ayudar a cambiar a uno y ese uno a otro y así incluso sin querer logras más de lo que podrías imaginar...

Gracias Wil y Pato por imponerme un lugar allí.

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